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Sensaciones en el mar

Te vi al amanecer, antes que el sol llegara a besar tus mejillas, antes que la luz clara pintara con su embrujo la arena de tu orilla. Te vi sin decir nada, sólo observando el enclave de tu entorno, cuando dejé que pusieras tu perfume de plata en mis sentidos, tu voz en mis latidos, tu espuma entre mis huellas, que se habían detenido para dejar un verso en aquella mañana que en azul sinfonía volaba como el tul que despacio se aleja... así muy suavemente, despertando a las rocas, a las piedras, al aire, a la corriente... Entre las olas me dejabas sentir mil sensaciones, mil compases de sueños, mil experiencias que volvían a mí, lejos de ti, en el océano verde donde se despertaban los poemas primeros, allí en el reino de arenas amarillas, donde la pequeña bahía dejaba volar a mis ensueños, allí donde los pasos se pintan de granate, donde el cielo es azul de otra manera, donde notar tu esencia más cercana. Allí al amanecer de la mañana donde las olas buscan las arenas, donde dejar sentir tu piel mojada de sal muy perfumada. Para pintar de rimas tu sonido, tu voz en un susurro que transmite la paz cuando en la calma estás como si nada, como si nunca hubieras convertido enojado, con esa gris sensación de un estruendo, con tu estrepitosa voz allí clamando, en un grito de voces insistentes. Ahora muy dulcemente me acaricias, como si los versos hubieran conectado con tu ser transparente, azul, verde, espumoso. Me gusta dejarme conquistar por tus sentidos, me gusta encontrarte sereno y confiado, con un beso de sal me has seducido, con tu perfume ozónico has abierto la puerta a mis creaciones, he vuelto a dejarme llevar por tu sonido, por tu cristalina mirada. Hoy he llegado a ti con la seguridad de una nana en mis manos, en tu inmenso dulzor hoy Dios me ha despertado, me ha llevado hasta Él entre las notas tiernas de un poema, de una melodía suave y transparente. Hoy al amanecer he vuelto a Él con esas sensaciones diferentes, sin métodos, sin normas, sin barreras... Y tú, de lazarillo me has conducido allí, al otro lado donde la paz reposa, allí donde las rosas sueñan. En el jardín de olas y de sal me has derretido. Sensaciones en el mar, donde se avivan los sentidos.