Semana Santa

    25 mar 2026 / 08:28 H.
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    Una pregunta: ¿camina nuestro mundo hacia su propia destrucción? Mientras los poderosos hunden sus garras sobre las clases populares, imponiendo miedos y negocios ocultos, las gentes más limpias de corazón acuden a las iglesias a rezar. Se acerca la Semana Santa de los cristianos. Jaén no es una excepción. Por estas fechas se anega de oraciones y plegarias, de ese fervor andaluz que llora lo que le falta. Ya hay gentes soñando con vivir su particular “madrugá”, con embelesarse al contemplar su imagen favorita. Con escuchar las conmovedoras notas del himno a Nuestro Padre Jesús El Nazareno, ese al que aquí todos llaman El Abuelo. Una imagen impresionante de Cristo con su cruz a cuestas camino del Calvario. Se acerca la Semana Santa y con ella flores, inciensos, penitentes, costaleros y mantillas. Porque en estas tierras del Sur la devoción se derrama entre aromas de azahar y velas que no se apagan. Y al fondo, la catedral. Esa que tantas veces pintara el añorado Melchor Mesa. La que cada Viernes Santo está pidiéndole al alba las letras de aquel Sermón de sólo Siete Palabras: Amor, perdón, humildad. Fe, caridad, esperanza. Y para acabar las guerras, paz que serene las almas.

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