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viernes, 23 agosto 2019
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José López

Refuerzo educativo estival

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A pesar del aluvión de críticas que ha recibido, ya está en marcha el programa piloto de la Consejería de Educación y Deporte de Refuerzo Educativo Estival. Solo desde la necesidad de acatar órdenes se puede explicar que un equipo de magníficos profesionales, como lo ha calificado el mismo consejero, se haya implicado en un programa de este jaez, que era la crónica de una muerte anunciada. Porque un programa siempre obedece a unos objetivos, pero asequibles, y tratar de combatir el abandono escolar, derivado de un retraso acumulado que incapacita al discente para seguir el currículo escolar y, finalmente, la desidia ante tanto fracaso, con un programa de refuerzo de matemáticas, lengua o inglés en una quincena, un mes a lo sumo, es como pretender protegerse de un tsunami con un paraguas. Nació muerto. ¿Qué se puede hacer en quince días de julio, que no da tiempo siquiera a que el profesorado haga una valoración inicial para ver por dónde empezar a construir? No se precisa evaluación del plan. Solo un tres y pico por ciento de las cien mil plazas ofertadas para alumnado con dificultades educativas se ha cubierto, mientras que ha habido profesorado sobrante engolosinado por el estipendio extra. Dos consideraciones que añadir al respecto: por un lado, mal se empieza si para una medida tan singular no se cuenta desde un principio con la opinión de la comunidad educativa, que ha debido enterarse por la prensa de su puesta en marcha. Y tampoco es de recibo si, ante las críticas, se responde echando balones fuera y culpando a las familias de no querer aprovechar la oportunidad, como si ese fuera el remedio. Por otro lado, ni siquiera cabe la justificación de que de otra forma se hubieran perdido esos fondos europeos finalistas destinados a refuerzo educativo fuera del horario lectivo. Para eso está el ingenio y la previsión. Combatir el abandono escolar pasa por reducir el fracaso con una atención más personalizada y una mayor colaboración familia-escuela. Y para eso hay que reducir la ratio.