A pocos días de la celebración del Financial Review Property Summit de 2026 que se celebrará los días 7 y 8 de septiembre en el Hilton Sydney, en Australia, se han viralizado en las redes sociales en las últimas semanas las declaraciones del empresario inmobiliario australiano Tim Gurner pronunciadas en la anterior edición de este encuentro. Este evento anual es organizado por “The Australian Financial Review” y reúne a los líderes, los inversores, los reguladores y los disruptores más influyentes del sector inmobiliario para analizar la situación del mercado residencial y comercial bajo un lema institucional cada año. Las declaraciones de este magnate han resurgido con fuerza en las redes sociales ya que, para la gran mayoría de los trabajadores, sus ideas no fueron un lapsus, sino la expresión brutalmente honesta de una visión del capitalismo que concibe el desempleo masivo como una herramienta de disciplina social. Ante el más mínimo avance social o de poder de las personas trabajadoras surgen personajes como este que dan voz a las frustraciones de las élites gobernantes. Gurner explicó a su audiencia que el desempleo en su país debería aumentar entre un 40% y un 50% para, según él, normalizar la economía y que era necesario ver dolor en la economía y había que recordar a la gente que trabaja para el empleador, y no al revés. Para corregir el desequilibrio de poder propuso un aumento contundente del desempleo que serviría para matar la actitud arrogante de los trabajadores y eso se conseguiría dañando la economía. Las declaraciones de este empresario pueden parecer una excentricidad, pero, lo cierto es que el desempleo es un problema económico provocado a propósito por quienes toman las decisiones económicas.
Y me dirán que es pura ideología el decir que el paro permite que los trabajadores acepten salarios más bajos y peores condiciones de trabajo y que los empresarios ganarían más con pleno empleo, pero tendrían que enfrentarse a clases trabajadoras con mayor poder político y de negociación. También pueden pensar que son argumentos ideológicos el decir que el incentivar el desempleo y la escasez es lo que vienen promoviendo los gobiernos desde hace décadas para proporcionar más beneficios a los más ricos y para dar más poder a los ya de por sí poderosos. Solo tenemos que mirar lo que hacen los bancos centrales cuando suben los tipos de interés a sabiendas de que es una respuesta inadecuada
para combatir la inflación.
Para no dar argumentos que se puedan tildar de ideológicos les recomiendo un documental de la BBC que puede verse con facilidad en las redes sociales donde Sir Alan Budd, destacado economista británico y exasesor del gobierno de Margaret Thatcher, revela cómo el control de la inflación mediante el monetarismo se usó de forma deliberada para debilitar el poder sindical a través del incremento del desempleo en la década de 1980. Afirmaba que estas políticas se aplicaron por gente que nunca creyó ni por un momento que esa fuera la forma correcta de bajar la inflación. Sin embargo, vieron que sería una forma muy, muy buena de aumentar el desempleo. Y admitía que las políticas de ajuste no buscaban sanar la economía por la vía teórica ideal, sino disciplinar a la fuerza laboral, elevar el paro servía para frenar las demandas salariales de los trabajadores. Aquella época marcó el triunfo del neoliberalismo frente al modelo de pleno empleo anterior. Pero no vayamos tan lejos, en nuestro país en 1992 el ex gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, decía sin disimulos que no sería bueno para la economía española que el paro bajase del 14%, una supuesta tasa natural en España.
O recordemos a Solchaga, ministro en gobiernos de Felipe González, en su libro “El final de la edad dorada”, cuando escribió que la reducción del desempleo, lejos de ser una estrategia de la que todos saldrían beneficiados, era una decisión que si se llevaba a efecto podría acarrear perjuicios a muchos grupos
de intereses y a algunos grupos de opinión
pública. ¿Qué grupos de interés quieren que
el desempleo no baje? En fin.