En el siglo XVI Cervantes mencionó la romería de la Virgen de la Cabeza de Andújar; y en muchos pueblos de Jaén el 1º de mayo une fervor mariano y fiestas campestres, más los días de las cruces. Ese mismo día miles se van de vacaciones y algunos progres de partidos políticos y sindicatos festejan en sus manifestaciones el día internacional del trabajo. Desde las dos Guerras mundiales, las mejoras laborales, familiares y sociales de las trabajadores están contenidas en los Estados del bienestar. Pero la inflación en los precios y la presión fiscal de sus gobiernos con impuestos directos e indirectos a las clases trabajadoras y medias reduce su poder adquisitivo. La Constitución española proclama que “los españoles son iguales ante la ley” (art. 14) y tienen el “derecho y el deber de trabajar” (art. 35), pero cincuenta años de sindicalismo subvencionado, gobiernos confiscatorios y autonomismos separatistas han destruido la solidaridad entre las generaciones y las regiones. La invasión inmigratoria ilegal de jóvenes varones demanda más prestaciones sociales. Los jefes militares haciendo la vista gorda. ¡Qué tragedia sufrir otro 2 de mayo!