Primavera e incienso

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En Mágina ya huele a primavera. Almendros y cerezos son los primeros en florecer nada más despuntar los tibios rayos de un sol que abriga y caldea la tierra. Las bravas sierras jiennenses despiertan cuajadas de belleza con todo su esplendor. La tierra agradece la suave brisa que llega, reactiva y fortalece su savia nueva que hace brotar con fulgor los almendros de Pozo Alcón, Huesa y Quesada. Lugares únicos que merecen ser visitados por un turismo apenas incipiente que sorprende siempre. El municipio de Torres, en pleno corazón de Sierra Mágina, se distingue por sus cerezos, al igual que Castillo de Locubín, Albanchez y un largo etcétera. Los pueblos blancos mimetizados por la flor que hace paisaje, ante un nativo olivar que extraña un poco el contraste. El blanco y verde, tal bandera andaluza. Los cerezos toman su protagonismo en primavera. Mágina y sus cerezos invaden estas tierras calmas de luz. El sol y el agua esperando siempre, cuando irrumpen brotan y hacen que se estrene la primavera. Aunque a la que suscribe, el aire ya le huele a incienso. A una Semana Santa que esperamos con impaciencia ver a un “Abuelo” bendito. Oír su marcha pisando sus pies desnudos las frías calles de Jaén.


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