Por más vueltas que le den, el PP parece dispuesto, si llega al poder de la mano de Vox, a la privatización de las pensiones, culpando, naturalmente, a la inflación y a este gobierno. Las empresas aspiran a incrementar sus beneficios, reducir impuestos y mayor libertad de mercado, de contratación y de despido, además de controlar el absentismo laboral. Esa es la orientación política que se vislumbra tras sus promesas electorales. Y con los jueces, otro tanto. Derogarán las leyes que incomoden a los magistrados conservadores. ¡A ver si ahora la democracia va a estropearles su particular idea de España! Volverán los toros, como las golondrinas de Bécquer, recuperando su glorioso título de Fiesta Nacional. Quienes nacimos en la posguerra tenemos la inquietante sensación de estar reviviendo aquellos tiempos. Dicen que la historia transcurre por ciclos. A nosotros nos ha tocado, si nadie lo remedia, recorrer el camino inverso: retroceder hasta la casilla de salida. Pero lo peor no es siquiera ese retroceso, sino que pretendan engañarnos como a tontos. Eduardo Inda e Iker Jiménez protagonizaron en “Horizonte” un diálogo en el que recomendaron abiertamente al PP que ocultara su intención sobre las pensiones hasta que el partido estuviera ya en condiciones de gobernar. ¡Vivir para ver!