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Pon un santo en tu vida

Hace poco leía que todos tenemos alrededor personas a las que consideramos “de éxito”, un compañero de trabajo, un familiar, un amigo, personas tras las que, si rascamos un poco, descubrimos fracasos previos, decisiones difíciles, momentos de duda, épocas de espera, etcétera. Son que entendieron que la tormenta forma parte del trayecto. Pues bien, el pasado día uno de noviembre celebramos el día de todos los Santos. Leer las vidas de los santos nos recuerda que la santidad no es un ideal reservado a unos pocos, sino una llamada que Dios hace a cada uno de nosotros en medio de nuestra vida cotidiana. Las historias de los santos nos descubren a hombres y mujeres que, con sus virtudes y debilidades, supieron abrir el corazón a Dios y convertir su existencia en un servicio de amor a los demás. Leer sus vidas no es solo conocer hechos extraordinarios del pasado, es también descubrir mensajes de enorme actualidad para el presente. Así, entre otras, nos transmiten la fuerza de la fe, la grandeza del amor, el valor de la humildad, la perseverancia en las dificultades, la coherencia de vida, la alegría de vivir o la posibilidad de cambiar. Cada santo nos ofrece una enseñanza. San Francisco de Asís nos habla de la sencillez y del amor a toda la creación, Santa Teresa de Calcuta, de la entrega a los más pobres; o San Manuel González, del amor a Jesús Eucaristía y de la necesidad de acompañar a quienes sufren el abandono; y tantos otros que nos señalan caminos amor a Dios y al prójimo. ¿Qué podemos aprender de ellos para mejorar nuestra propia vida? Es una pregunta que nos invita a la reflexión, no para hacer cosas extraordinarias, sino para hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias. Leer la vida de los santos tiene verdadero sentido cuando nos ayuda a revisar la nuestra. No están ahí para despertar nuestra admiración, están ahí para impulsarnos a ser mejores personas, mejores cristianos. Cuando decidimos amar más, juzgar menos o servir con más generosidad, estamos más cerca de la santidad. Pon un santo en tu vida y verás como te cambia la vida.