Ceuta vuelve a ocupar titulares y vuelve a aparecer lo peor de nuestra política: quienes convierten a personas migrantes en amenazas, a niños en estadísticas y una frontera en una trinchera electoral. Las derechas españolas, han normalizado un discurso que roza el racismo y la xenofobia. Hablar de “invasores” o utilizar expresiones como “cazar inmigrantes” es deshumanización. El Gobierno de Pedro Sánchez está demostrando que gestionar una crisis migratoria exige Estado, recursos y humanidad. No hay contradicción entre seguridad y derechos humanos: una democracia debe garantizar ambas. Pero hay una batalla que se libra en las aulas. Educar sobre migraciones, refugio y fronteras es educar para comprender que ninguna persona abandona su hogar por capricho. Necesitamos que nuestro alumnado conozca las historias que hay detrás de cada cifra. En Jaén tenemos aliados imprescindibles. Organizaciones como Poblado Mundo llevan años acercando a centros la realidad de los migrantes y la educación para el desarrollo. Porque las fronteras pueden separar territorios. La educación debe enseñarnos a que nunca separen personas.