Pepe, adalid del reciclaje
Pongamos que hablo de... la población Ñ de España, que como en todas, el reciclaje ha sido impuesto en puntos callejeros con contenedores de colores para cada elemento a reciclar. Ya sabéis, gris, amarillo, azul, verde, etcétera. Pongamos que hablo de una calle por remodelar en la que, tras finalizar su labor y mejora, eliminan la reposición del contenedor verde. Por dicha razón, las botellas vacías no cesan su viaje al espacio de la basura. No en el verde. Y en la casa donde habita, pongamos Pepe, las botellas vacías se van acumulando en número. Pepe lo notifica a una patrulla de la Policía Local que se encuentra por el barrio. Espera en vano. Las botellas para reciclar siguen sumando en una bolsa. Pongamos que una mañana, carga la bolsa de camino a la panadería y libera su contenido en el primer contenedor verde que atisba. La bolsa en el amarillo. Sigue caminando hasta la oficina pertinente, allí le dice a la persona que toma nota: en la calle donde habito había un contenedor verde y ya no está. Avise a quien proceda para el caso. La persona toma nota. Pepe es un ejemplo de civismo, consciente de que Planeta Tierra solo hay uno, adalid del reciclaje. Un ejemplo a seguir. ¡Viva Pepe!