Patriotismo constitucional

    07 dic 2022 / 16:00 H.
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    El título lo he usado más de una vez, enorgullecerse de la Constitución y ensalzar sus virtudes como punto de encuentro era “políticamente correcto”; ahora por lo mismo me tacharán de facha, concepto que antes se aplicaba a quienes la rechazaban. Hoy no se encuentra en su mejor momento, por eso precisamente hay que defenderla. Una parte importante del arco parlamentario la acata “por imperativo legal” y no se recata en zancadillearla si puede. El Gobierno la lleva al límite, cuando no la orilla o vulnera, no hay más que ver cómo la utilizó durante la pandemia. El intérprete —el TC— es remiso a encarar cuestiones espinosas, valga como ejemplo la reforma del aborto, de ahí el interés de los partidos en controlarlo. Si la letra de la Carta Magna tiene serios problemas, peor lo lleva el llamado “espíritu constitucional”, que nació del consenso y mal que bien se ha mantenido hasta hace bien poco tiempo. El Título VIII ha sido siempre objeto de sano debate político; solo ahora, por acción u omisión, directa o indirectamente se ataca de frente el artículo 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.

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