Parque de la Concordia

    30 nov 2022 / 16:31 H.
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    Qué pasa con el parque de la Concordia, es la pregunta que me asalta cada vez que paso por esta zona de Jaén. Se encuentra en un lugar, especialmente, céntrico y, sin embargo, hay que darse cuenta de la poca, casi nula, utilidad que tiene. Quizá esa sea la intención, para que así los ciudadanos no visualicemos apenas, su abandono. Y es que, es impracticable por niños, familias y ancianos, que vienen a ser los usuarios más idóneos de cualquier parque que se precie de serlo. No ya por el motivo que siempre andamos quejándonos los ciudadanos de esta ciudad, que es la falta de iluminación y la inseguridad que hay en el mismo, sino por el deprimente estado de abandono en el que se encuentra. Numerosas baldosas partidas, o directamente, inexistentes, latas de refrescos y de cervezas, paquetes de tabaco y papeles pueblan los arriates y el suelo, arrojados allí desde hace largo tiempo, trampas de roedores rotas y sin tapa que favorecen que estos animales campen a sus anchas, cordones de “no pasar” que, por el tiempo que llevan allí, se encuentran plenamente integrados en su paisaje, sin que se arregle la zona en cuestión, y así, hasta un sinfín de despropósitos que gritan una urgente atención. En estos meses atrás, después del verano, hemos podido comprobar, en algunas calles de nuestra ciudad, aceras enteras levantadas porque un par de baldosas sobresalía un poco respecto de las demás, o rebajando el bordillo de la acera para ponerlo a ras de la calzada. Algo que, si bien es bueno que hagamos mejoras en nuestra ciudad, lo cierto es que no se trataban de actuaciones que requirieran ninguna urgencia. Lo contrario de lo que ocurre a este parque, que se encuentra en plena zona de paso obligado de quienes visitan nuestra ciudad y se alojan en el hotel que se encuentra justamente al lado. Las reducidas dimensiones de este espacio verde, debería favorecerle para que estuviera tratado como una perita en dulce, cuyo cuidado resulta ser asequible, cómodo y económico. Sin embargo, lejos de constituirse en un espacio idóneo para la cohesión social, genera vergüenza porque no dice nada bueno de la configuración de nuestra ciudad.

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