La escena mostrada en Televisión Española: una puerta de Ceuta abierta con unos pocos guardias civiles a su altura sin hacer nada (sin duda cumpliendo órdenes) y la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos, unos sesenta mil en una ciudad de ochenta mil. Es decir, con permiso de España y de Marruecos. Y las órdenes de abrir la puerta de Ceuta y de aquietar a la Guardia Civil y al Ejército, es evidente que no podían ser del jefe de la Comandancia ni del jefe militar de Ceuta, porque unos hechos de ese calibre entiendo que deben ser considerados afectos a la seguridad nacional. Y, siendo así, las órdenes no podían proceder de otro sitio sino de Madrid, del Gobierno de España que permitió que esta ingente cantidad de personas entraran por nuestra frontera y nos invadieran con toda facilidad. Esa es la escena. Lo ocurrido excede de lo que es la política migratoria del Gobierno, porque no solo afecta, lo que es gravísimo, a la integridad territorial y a la seguridad de los ciudadanos, sino que afecta en todos los casos a las conciencias de los hombres y mujeres que han jurado ante la bandera de España defender con su vida esa integridad territorial y la seguridad de los españoles.