Olvido y Goyas
Cuarenta edición de los Premios Goya. Una gala que mostró un cine renovado, diverso y necesario. Triunfó “Los domingos”, de Alauda Ruiz de Azúa, película que plantea preguntas sin imponer respuestas. Película brillante. Reivindicaciones necesarias, sin duda. Olvidos que duelen y que muestran una gran brecha con el pueblo y sus necesidades. Apenas hubo espacio para hablar de otras realidades. Nadie recordó las víctimas de Adamuz. Nadie el deterioro de infraestructuras básicas. Nadie la situación de la Sanidad Pública ni sus reivindicaciones, la necesidad de reforzar la educación como base de un país. Nadie el problema de la vivienda, que asfixia a miles de familias. Y, claro, nadie se acordó de los pueblos. De esa España Vaciada donde no hay salas de cine, donde el acceso a la cultura es diferente. Hay que ir al cine, ¿Y en los lugares donde no hay salas? La España rural que no pisa la alfombra roja. Es paradójico que el cine —que presume de contar historias pegadas a la realidad— olvide una parte tan amplia de esa realidad. Quizá para eso hagan falta otras galas. O simplemente, otra mirada.