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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Oleaje

Étienne de La Boétie habló sobre la servidumbre voluntaria como la forma de ejercer la autoridad en base a dos elementos: la violencia o el control de masas desinformadas. Asimismo, la violencia fue legitimada como fuente de autoridad durante el imperialismo en base a dos postulados: la creación o el mantenimiento del derecho. Así, las guerras eran instrumentos válidos sostenidos sobre palabras. Me pregunto con qué autoridad un padre decide sobre el hijo si no es en nombre de su interés superior, mantenido primero con su superioridad física y después por el respeto ganado o el temor a la pérdida de un beneficio. La autoridad es sinónimo de pérdida, ya que si nada estuviese en juego no habría elección. Cuando se pierde el miedo en una relación horizontal no existe más autoridad que la moral, la que nos guía en un fuego interno más allá de lo práctico o lo satisfactorio. Si fuésemos los únicos habitantes de nuestra isla, ¿acabaríamos temiendo no obedecer al mar y esperando a que se secase? De algún modo toda autoridad está destinada a ser derrocada, y si no lo es en la vida real es porque ya lo ha sido mil veces en la mente de la gente, y allí, donde nadie puede acceder, no se puede estar mucho tiempo. Quizá la forma de educar debería estar destinada a no tener que controlar ni amenazar, más bien debería tener por objeto que la autoridad fuese solo eso, una letra tras otra.