Por lógica y experiencia de los tiempos pasados, podemos decir que las sociedades para funcionar necesitan organizarse y establecer para ello un sistema que dé a cada miembro de esa sociedad lo que deba corresponderle, en definitiva un orden de justicia. Surgieron así los reinos absolutos, después los llamados estados modernos de corte democrático, y después ha llegado, en muchas partes del mundo, pienso que en España actualmente, la degeneración de la democracia, la oclocracia, en la que los líderes usan la demagogia (engaños y promesas fáciles) para manejar a una masa desinformada que acciona impulsivamente donde las decisiones se toman por ira, miedo o fanatismo en vez de usar las leyes y los debates lógicos, y que se traduce en una tiranía de la mayoría que abusa de su poder para pisotear los derechos de los demás e incluso no respetar las leyes. En parte, éstas son las sociedades modernas, que decaen porque decae su grado de civilización moral. Es decir, que cuando se degradan los gobernantes también se degrada la sociedad, y viceversa. Y todo eso tiene a mi juicio un denominador común: la desaparición de Dios en la vida pública y en la privada, al perderse así las referencias morales.