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Obviar no ayuda

Dice la OMS que una de cada siete personas jóvenes sufre problemas de salud. El pasado viernes se celebró el Día de la Salud Mental. Las estadísticas son terribles, aunque el color distintivo sea el verde. “Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real” es el lema de este año para dicha lucha. Bien es sabido que nadie escarmentamos por cabeza ajena, pues los egos a veces son tan enormes que negamos la certeza de que necesitamos ayuda. Y aunque cada vez está más reglado visitar al psicólogo aún no tenemos el valor de mirarnos al espejo y decir con humildad: ¡Necesito ayuda! La regla 3-3-3 dicen que es un salvavidas de anclaje al presente para usar en una situación de estrés. Consiste en mirar tres cosas, escuchar tres sonidos y mover tres partes del cuerpo, obligando con ello al cerebro a dejar atrás los pensamientos que producen ansiedad. Está claro que la amígdala del juicio que rige este sentir de pánico es más poderosa que los glúteos mayores situados en la pelvis. Quizás habitar en el N, no da el mismo poder que hacerlo en la periferia una vez más. Lo que sí está claro es que obviar no ayuda. Impliquémonos porque la mente es remedio y consuelo de todo.