Nunca terminaré de aprender

    09 jun 2022 / 16:19 H.
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    Nos acostamos sabiendo y nos levantamos ignorando. Cada día es un nuevo reto para aprender en la vida. Así lo estoy comprobando cotidianamente. Yo creía que, en terminando mis estudios de magisterio en la Safa de Úbeda, opositando y casándome, todo lo tendría aprendido. ¡Y qué equivocado estaba! Tuve que aprender a ser hijo, hermano, novio, marido, padre, abuelo..., además de maestro. Y por si faltara poco me llegó la jubilación más rápidamente de lo que yo pensaba y tuve que adaptarme a los nuevos retos diarios y novísimos aprendizajes que estaba dispuesto a asumir. Después, me han llegado dos nietos que son los soles que alumbran mi vida y, además, ejercen de esponjas de aprendizaje que me han transmitido esa ansia por aprehender todo lo que les rodea, metiéndome en la mente esos porqués continuados que tanto usan. Aunque llevo tiempo jubilado, sigo aprendiendo de mis nietos (y de la vida misma) todos los días desde que sale el sol cada mañana. A este paso seguro que —hasta que la parca me lleve a su territorio eterno— nunca terminaré de aprender...

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