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viernes, 23 agosto 2019
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URGENTE

No puedo vacunarle

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Les ubico. Un centro de salud cualquiera, su centro hospitalario de referencia, al que acude habitualmente. Allí cuenta con su profesional de enfermería y de medicina, quienes le ven y hacen seguimiento regularmente. Antes era habitual que fuera la propia enfermera quien le dispensara un calmante, un ibuprofeno, aplicara una pomada, un vendaje o pusiera una vacuna a niños, adultos o mayores. Pues desde hace un tiempo los enfermeros no pueden desarrollar ninguna de estas prácticas para las que están sobradamente preparados, cualificado, habilitados. Y no pueden, no porque no quieran, sino porque estarían realizando una práctica fuera de cualquier cobertura jurídica. A no ser, eso sí, que estuviera previamente pautada y con un seguimiento por parte de médico responsable. Así están las cosas. Después del verano llegará la época de las vacunas y no se extrañe, así debe ser, que su enfermero se niegue a ponerle la vacuna correspondiente sin que, con antelación, está prescrita por un médico.

Se trata del Decreto de Prescripción Enfermera, un documento firmado por el Gobierno de España, pactado de espaldas a la profesión enfermera. Por lo que es un decreto estatal que prevalece por encima de cualquier norma autonómica. Ante esto, desde los colegios de Enfermería se ha venido informando a los colegiados (el de Jaén fue pionero en Andalucía en organizar mesas informativas por toda la provincia) de que realizar estas prácticas pueden ocasionarles serios inconvenientes ya que se encuentran en una situación de irregularidad, fuera de la cobertura de su póliza. Hace unas semanas, una nueva sentencia, en esta ocasión del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (Tsjpv), refrendaba esta directriz del Colegio de Enfermería de Jaén y del resto de colegios, que con toda la sensatez han orientado y asesorado a sus colegiados. Así, la sentencia confirma que las enfermeras no pueden vacunar sin prescripción médica individualizada y explícita. La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tsjpa ha dictado una sentencia por la que confirma la suspensión de la Instrucción del Servicio Vasco de Salud de mayo de 2016, cuyo objetivo no era otro que obligar a los enfermeros vascos a vacunar a la población sin necesidad de exigir una prescripción médica previa individualizada, una premisa contraria al Real Decreto 954/2015 que regula la prescripción enfermera y que prevalece. Con esta sentencia se echa por tierra los dos argumentos de la Consejería de Salud. En sus fundamentos de derecho, la sentencia es demoledora ya que expone que la “instrucción pretende evitar artificiosamente la aplicación del Real Decreto a algunos actos sanitarios”, y manifiesta que: “donde realmente se observa lo artificioso del argumento” es en la creación de una nueva acepción del verbo prescribir, ya que se dice que por el mero hecho de haberse introducido la vacuna administrativamente en el calendario de vacunaciones ya cabría hablar de prescripción. “Este razonamiento serviría también para estimar prescritos todos y cada uno de los medicamentos permitidos en el sistema de salud y, por ello, en ningún caso haría falta ya la intervención del médico, odontólogo ni del podólogo y dejaría sin contenido a las normas que expresa e inequívocamente reconocen a estos profesionales la facultad de expedir recetas, de prescribir, de individualizar el tratamiento indicando a cada paciente la medicación que debe utilizar, eso y no otra cosa es prescribir”, señala el tribunal. Ante esta sentencia, desde el Colegio de Enfermería de Jaén, mostramos nuestra satisfacción porque la justicia respalda lo que ya veníamos advirtiendo desde la aprobación en 2015 del Real Decreto de prescripción enfermera: “los cambios en el texto, introducidos a espaldas de la enfermería, han tenido efectos perversos para el normal funcionamiento del sistema sanitario convirtiendo en ‘ilegales’ actuaciones cotidianas que garantizan el correcto y normal funcionamiento del sistema sanitario y la colaboración entre los distintos profesionales”. Así está la situación, por lo que no es de extrañar que el usuario de la sanidad escuche decir a su enfermero: “No puedo vacunarle”, si no hay una prescripción individualizada y explícita por parte del médico. A la vuelta del verano la intención es intentar alcanzar un consenso en el foro de las profesiones sanitarias, según se acordó por unanimidad el pasado 21 de junio por parte del Consejo Interterritorial, por el bien de todos, enfermeros, pacientes y médicos.