No hay que olvidar
Es muy corriente que a la hora de escribir la historia, quienes las escriben, omitan con intención o por olvido algunos nombres importantes. E incluso habiéndolos escrito estos nombres no se graban en la mente de las gentes con la fuerza de otros. Y en muchas ocasiones, yo diría que en todas, el olvido no es justo. Ahora que de nuevo se empieza a tener al Real Jaén como tema de conversación, tras un largo paréntesis, y tanto se echa mano el recordar que el club va tener dentro de casi un mes 95 años, convendría recordar el nombre de algunas de las personas que hicieron posible que esta historia llegase a su inicio. Porque no fue solamente Juan Nogales el artífice de la creación del Jaén F. C. sino que contó con muy importantes colaboradores para cumplir ese fin y de los que pocos aficionados conocen su existencia. En aquel pequeño grupo de personas que dio el primer paso estaban los señores De los Ríos, Fe y Sierra y, muy especialmente, un hombre que fue fundamental por su apoyo moral y económico y cuya figura ha sido escasamente recordada. Me refiero a José Cos Serrano, uno de los más eficaces directivos, un auténtico mecenas de aquella primera directiva quien, entre otras cosas, fue quien cedió el terreno donde se ubicó el campo de Peñamefécit, inaugurado el 28 de septiembre de 1924. Peñamefécit fue el feudo del Jaén F.C. y de la Olímpica Jiennense hasta el 29 de octubre de 1944 en que se inauguró el Estadio de la Victoria, que fue el escenario de los mayores días de gloria del actual Real Jaén, club que con esta denominación no llegó jamás a jugar en el campo de Peñamefécit. Y recuerdo este detalle porque en alguna ocasión he escuchado a alguien decir todo lo contrario. José Cos Serrano se merece un lugar en la historia del club blanco y debe ser recordado como un directivo ilusionado, cuya gran afición le llevó a ser generoso con el equipo de sus amores. También tuvieron mucho que ver en aquellos tiempos de pioneros aficionados como José Contioso, Ginés Cañabate y un incansable Pepe Anguita que estuvo toda su vida ligado al club, primero como jugador y después como contable, gerente, delegado y en cualquier servicio que el club le pidiera. A lo largo de todo casi un siglo hubo muchas personas que sirvieron al club en cuerpo y alma y que han pasado lamentable e injustamente al olvido.