De acuerdo con el juramento hipocrático, los médicos se comprometen a no causar daño alguno al paciente consagrando, desde hace siglos, su vida al servicio de la humanidad. Sin embargo, ¿qué juramento existe de la sociedad hacia los médicos? Una vez que prestan servicios pareciese que tienen que olvidar su propia debilidad y necesidad para hacer largas guardias y pesados turnos. La debilitación del sistema sanitario va de la mano con los intereses económicos. Un problema cardíaco no va preguntarte por las colas de espera, solo aparece. Un dolor punzante no va esperar al cambio de turno, solo atenaza. Y para los visionarios que opinen que un seguro privado lo solucionaría todo, les sugiero pensar en lo que ocurre cuando tu seguro del coche recibe varios partes en el mismo año: te suben el precio o no te renuevan. Uno de los puntos fuertes de nuestro sistema sanitario es la atención primaria, pero es irónico que se les permita solo tener escasos minutos para atender y diagnosticar. ¿Quieres que te atiendan rápido o bien? Porque de eso va esta historia. Puede que no tengan muy buena letra pero, encima, no les metamos aún más prisa.