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Ni se le echa

Aestas horas de viernes se escuchan cantos de elecciones generales y le ponen incluso fecha. Sorprendente será que la reacción del presidente sea esa, pues mandaría un mensaje terrorífico: la ocupación de Ceuta por 80.000 personas le obliga a irse de vacaciones, mientras que la ocupación de Sol por parte de 8.000 personas le llevaría a convocar elecciones. Eso será muy difícil de explicar, salvo que los sucesos de Madrid estuvieran absolutamente planificados para producir exactamente ese efecto. Anular Ceuta de la cabeza de los electores introduciendo un elemento en el debate que nadie esperaba. Resulta llamativo en exceso que el Gobierno responda a las peticiones de los manifestantes de Sol en un plazo de tres días y en Ceuta lleve setenta días sin atisbo de solución. Solo unos parches mal puestos que no modifican, para nada, el problema existente. Convocar elecciones con Ceuta a la defensiva sería como pegarse un tiro en el zapato. Pero para rizar el rizo y convertirlo en esperpento, resulta que una buena parte del Gobierno da su propia rueda de prensa a espaldas del presidente, y quien lo hace es la vicepresidenta. Ruido de urnas evidente, y está bien que la señora Díaz exprese sus desacuerdos pero esa no es la manera. Lo correcto hubiera sido que dimitiera junto con sus ministros, o bien que, después de su rueda de prensa el presidente les cesara a todos. Ni se va ni se le echa.