Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Movimiento telúrico

El movimiento telúrico mete miedo en el cuerpo y cambia el carácter de las personas mientras recorre, cual epidemia virulenta, la superficie de la Tierra. Vivimos en medio de
una ola populista de un simplismo que desgasta el entendimiento. Asumir su retórica patrimonialista y su casposo orgullo nacional resulta inasumible porque se retroalimenta de retóricas paranoicas y de una materia tóxica que descompone lentamente la democracia. En la nuestra, se nota un retroceso creciente que la pone en riesgo de desaparición, a causa de una corrupción sistémica que da lugar a planteamientos de odio focalizados en los que son más trumpistas que el propio Trump y más pro Putin que el mismísimo Putin, ambos se aprovechan de los males que han inducido y no conocen más ley que la voz de una voluntad que ante nada cede y se erige muy por encima de las normas y leyes democráticas. Los populistas creen gozar de una “pax romana” que se alimenta de unas redes sociales que no se cortan un pelo a la hora de erigirse en el mando supremo de las democracias, tomadas, si fuese preciso, por la fuerza de las armas. Reiteradas son las irrupciones de empresas tecnológicas —aún desreguladas— que nos tienen atrapados y Trump utiliza para sus objetivos geopolíticos, donde expone el enfoque principal de sus mensajes de odio y no les va nada mal cuando señalan sin perturbarse al antiguo orden mundial. El precio a pagar es muy caro si la amenaza a la democracia ocasiona un adoctrinamiento que aspira a debilitarla.
A los extremistas no le interesa la política, sino adquirir parcelas de poder dentro del sistema democrático al que pretenden sustituir por uno propio. Aunque puede que el ansia de gobernar sea uno de los errores que comete el presidente americano que suele utilizar las urnas para garantizarse una victoria por mayoría absoluta, aunque sea pactando o yendo de la mano de organizaciones políticas afines y tan antidemocráticas como la suya. Trump suele ganarse la atención de minorías desencantadas de la política a causa de la lamentable corrupción que asola a todas y cada una de las democracias que han mostrado sus limitaciones para poder gobernar. Pero la propuesta del populismo que aparece como extraordinariamente atractiva al principio, no pasaría una segunda votación porque está vacía de contenido social y solo aspira a gobernar para unos votantes que su recompensa más inmediata es dejarlos tirados tras las elecciones. La política no es sino esperanza de cambio que mejore la vida de los jóvenes, los pensionistas y los más vulnerables, entre otros. El mensaje que se propaga por el mundo es el del mayor populista que existe actualmente y no es otro que D. Trump y su movimiento MAGA que genera un resentimiento duradero, aunque intente mantener unida una red de global de alianzas que reforzaría su estabilidad internacional. Ojalá que las elecciones de medio mandato que se celebran hoy día: 3-11, pongan las cosas en su sitio y los jóvenes que abandonaron los postulados sociales de la izquierda, de los verdes, de los conservadores moderados que defienden el medio ambiente o el estado de bienestar dejen de vivir influenciados por dirigentes extremistas que repiten el mantra del jefe y solo aceptan opiniones que coincidan con su autoritario modelo economicista dirigido por un dirigente que hace lo que se le antoja cada día con total impunidad.