Me gustas tú. Con este título se despachaban con descaro “Los Ronaldos”, allá por los años 80, en plena movida, junto a otros grupos de Rock como Radio Futura, Los Secretos o Alaska.
Sería un buen eslogan para los productores de cereza. Bien podemos presumir en esta provincia de los recursos que la naturaleza nos regala. Al solsticio del verano llega a nuestra mesa esta fruta que es un verdadero manjar. Dulzura a tope de grados brix apta para diabéticos, rojo pasión en sus diferentes variedades —Burlat, Sam, Summit, VAN, Napoleón, Picotas—, y con un aporte de antioxidantes que fortalecen el cuerpo. Pues eso, una fruta en forma de corazón.
Se cultivan entre 1.200 y 1.500 hectáreas en varios municipios de la provincia. La producción ronda entre las 4.000 y 8.000 toneladas, con fuertes oscilaciones por factores climáticos —lluvias en floración, heladas o episodios de calor extremo—. Principalmente en zonas de montaña como Sierra Mágina y la Sierra Sur, a más de 800 metros de altitud, se cultiva generando riqueza y asentando población en pueblos como Torres, Valdepeñas de Jaén o Castillo de Locubín que este fin de semana celebra sus fiestas en honor a este alimento.
Históricamente ha sido un cultivo mal tratado, con escaso margen por la elevada intensidad de mano de obra en la recolección y manipulación completamente manual. Sin embargo, se presenta como una oportunidad para romper con la dependencia excesiva del monocultivo del olivar. Es este el motivo por el que se debe incentivar estas explotaciones.
Una buena gestión de producción podría generar entre 8.000 y 12.000 euros€por hectárea. Oro Rojo, en contraposición al Oro Verde. Olivar, Cerezos, Almendros o Pistachos, son recursos naturales que dinamizan la economía de la provincia. Pero la naturaleza también nos premia con recursos minerales. Resulta que España está desarrollando el Primer Plan de Gestión de Minerales, y en este plan destaca el Proyecto Orión en Jaén, que acaba de pasar con éxito los primeros ensayos y aspira a ser el mayor yacimiento de tierras raras de Europa. La noticia no es baladí si tenemos en cuenta que China basa su hegemonía en poseer más de la mitad de las reservas mundiales. Las tierras raras son esenciales para baterías, vehículos eléctricos, comunicaciones, chips, aerogeneradores, y tecnologías digitales del futuro. El proyecto Orión se desarrolla en un área de 220 kilómetros en el norte de la provincia de Jaén.
Busca la producción de tierras raras a partir de monacita, un fosfato que contiene neodimio, y otros determinados minerales esenciales en aplicación de tecnologías avanzadas como imanes o baterías. Ya existe una alianza entre Técnicas Reunidas y la australiana Osmond para estudiar el desarrollo industrial y la planta de procesamiento asociada al proyecto.
Independientemente de los resultados de las pruebas, los datos evidencian algo, Jaén tiene algo muy especial, una fuerza magnética que atrae a propios y extraños, una magia que se convierte en energía. Lo llaman Tierras Raras. Raros son los que no se habían dado cuenta antes.