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Marciano Andrés de Diego

En 1951 estaba vacante en La Codorniz, el puesto de “Chico para todo”. La familia de Marciano conocía a Fernando Perdiguero y gracias a él pudo presentarse a una entrevista con Álvaro de Laiglesia. Le concedió el puesto y fue testigo de los grandes acontecimientos de la revista. Su sede social estaba en Madrid, plaza Callao 4, en la planta diez. El local estaba amueblado con sencillez: una mesa, un sillón y adosado un cuarto de baño. Al lado, una sala donde se apilaban números atrasados de la revista. A Marciano se le había encomendado recoger tres fotos de una revista extranjera, pegarlas cada una en un folio y, una vez numeradas, dejarlas en la secretaría; se harían unas fotocopias antes de entregarlas a la censura. Con el tiempo, Marciano pasó a ser auxiliar de redacción, como decía el carné número 14 que le expidió La Codorniz. Un año más tarde, Fernando Perdiguero se encargaba de la sección “Nuestras tremendas parodias de los diarios”. Tanto la Hoja del Lunes como el diario ABC, dirigido por don Luis Calvo, elogiaron la sección; no así el periódico Arriba. El artículo salió en el número 575 del 23 de noviembre de 1952. Lo encabezaba un tazón con tres cucharas. El asalto a la redacción de La Codorniz que vivieron Marciano Andrés y Perdiguero fue debido a este artículo.