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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Marca España

No es un juego filosófico para calentarse la cabeza ni demostrar capacidad de sobrevivir al calor, si se afirma que las letras que acaba de leer ya son pasado, aunque solo hayan transcurrido segundos. El pasado es casi inmediato, aunque nos parezca presente. Tenemos tendencia a olvidar, de forma objetiva o inducida, sin ser conscientes de que materializamos el futuro. Rara vez responde a las expectativas que teníamos y lo asumimos. Para tomar conciencia de ese futuro vivido recurrimos al relato que hacemos a otras personas y, sobre todo, a las sonrisas y fotos que guardamos en nuestras redes para mostrarlas al mundo. Creemos que en España se vive bien, con calidad de vida. La pregunta es: ¿sabemos realmente que es vivir y para qué? En España, el 70% de la población usa Instagram: 37,5 millones de usuarios activos al mes, por encima de EE. UU., Brasil, Alemania o la India. Además, el 83 % de los españoles de 12 a 74 años, 32,4 millones, usa redes sociales. Vemos toda la vida desde el “presentismo acrítico”. Hugh Grant lo expresaba en términos más cercanos: “Las redes sociales animan a la gente a pensar lo mismo y los resultados son catastróficos”. Todo ocurre y se juzga en internet, no en la realidad, sino en un mundo virtual. Nos dejamos arrastrar por la corriente, creyendo que nos llevará a algún destino y que, si no nadamos contra ella, sobrevivimos. Todo depende de su intensidad, de quién la genera y de nuestras fuerzas. En España vivimos sometidos a una incertidumbre continua por geopolítica y por grupos de presión con claros intereses económicos que influyen en la política interna. La incertidumbre te hace frágil ante las decisiones y te instala en una duda continua: miedo. Este debilita y sitúa a los poderosos en el lugar que les corresponde. Arriba. Los de abajo, sometidos a sus ideas, obligados a hacer lo que indiquen y consideren. Se culpa siempre al de abajo. De la burbuja por comprar en vez de alquilar, de los precios por alquilar o de las viviendas turísticas por viajar. Si no eres sumiso, dejas de vivir para sobrevivir, eliminan protección y cobertura social frente los precios y excesos de quienes prestan servicios básicos. Debes ser sumiso y no aspirar a ascender en la escala social. La actitud debe ser la ignorancia. Solo así dejas de tener ansiedad, problemas psicológicos que debilitan, acepta como hecho veraz la mentira. “Estado del malestar”. En el juicio, el abogado presenta a un testigo para defender a su cliente por un abuso laboral, el juez expresó con sorna:” Mira que les gustan a ustedes los testigos”. ¿Es una actitud o una cultura? ¿Por qué unas sentencias son rápidas y otras siguen en espera? España, donde al corruptor nunca se le condena, basta el arrepentimiento. Si mientes, te premian. El miedo debe ser para quien lo genera. ¿Por qué debemos someternos al juicio mediático que condiciona decisiones que nos afectan? Es el capitalismo de la información: el poder reside en el control del dato y del algoritmo. El mundo digital dicta conocimiento y ética que legitima la conducta que se impone para borrar la identidad, la historia y quien presenta el programa de radio. Es control: ya no producimos ideas, solo editamos información. “Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”. Unamuno. No es rebeldía es compromiso.