Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Mamá, estoy conmovido

Estas palabras de mi hijo comentado el accidente ferroviario, me atravesaron y me llevaron a una profunda reflexión. En mis obras, tanto de narrativa como teatrales, siempre trato de conmover al lector o al espectador y que la historia altere su estado de ánimo para que, de esta forma, el mensaje que quiero transmitir atraviese la dura coraza que la vida va forjando en nuestra alma. Estamos muy expuestos a las desdichas ajenas, las redes sociales nos bombardean diariamente y en los telediarios abundan las desgracias, por eso cada vez es más complicado que algún suceso nos conmueva. Sin embargo, el choque de los dos trenes ha aplastado nuestros corazones, quizás porque cualquiera de nosotros podría haber ocupado el lugar de las víctimas. La cercanía de la desgracia la hace más potente y devastadora y, sin duda, ha alterado nuestro estado de ánimo, en los dos matices que contempla la definición de la palabra conmover, por un lado, ha despertado sentimientos de compasión y por otro, nos ha sacudido como si un terremoto hubiera arrasado los cimientos de nuestra confianza. Ahora, en este estado de aturdimiento, somos más vulnerables a mensajes de odio, pero no debemos permitir que nos confundan ni nos utilicen, el futuro sigue estando en nuestras manos.