Malas lenguas

    17 jun 2022 / 17:15 H.
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    Siempre se nos ha dicho que hay que hablar correctamente. Desde pequeños hemos utilizado la lengua para comunicarnos pero, conforme crecemos, vamos aprendiendo a hablar cada vez mejor aunque para algunas personas el dominio del lenguaje se convierta en toda una odisea. Aprendemos, por ende, a dominar la lengua materna pero también aprendemos a utilizar la misma lengua en diferentes situaciones. Luego, llega el momento en el que se nos exige el aprendizaje de otras lenguas para destruir barreras idiomáticas. Está muy bien eso de hablar muchas lenguas y hacerlo bien pero no por mucha cantidad, obtenemos calidad. Lo mismo pasa con las personas y la forma en la que utilizan la lengua. De toda la vida se ha sabido que hay malas lenguas. Lenguas para criticar, lenguas para malmeter y lenguas que se alinean para infundir odio. Cuidado con ellas, que son mucho más complejas que el aprendizaje de cualquier idioma. Una vez das con ellas, es complicado deshacer sus pasos aunque ojos que no ven, en este caso oídos que no oyen, corazón que no siente. Lo peor, es el que padece sus consecuencias. Están las lenguas que se unen para dar “lengua” suelta al amor y a la pasión. Quizá es lo que les falte a las malas lenguas; amor y vida plena.

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