Cuando los reyes cristianos de la hoy España iban avanzando en sus conquistas, las ofrecían a Dios. Creo que por eso llegaron a hacerse con América casi entera, por el favor de Dios. Luis de la Fuente es un seleccionador de primer orden, y no lo digo solo por sus resultados, sino porque me parece un español ejemplar, un español que se arrodilla y santigua en el campo que vence dando gracias a Dios por la victoria; porque, a mi modo de ver, tiene todas las características del caballero cristiano que, sin pretenderlo, se presenta ante todos con señorío, pero no con un señorío altanero, que con eso no sería un caballero español, sino con su atributo de humildad, buen hacer, prudencia, educación con todos y, sobre todo, con esa humanidad cristiana que le caracteriza y con la cual tiene conquistado al grupo de nuestros campeones en lo que él llama hacer una familia. Y así es cómo, imprimiendo sin duda una energía de carácter patrio, enseña a nuestros jugadores del deporte rey a los que trata de hacer ejemplares en todo. Ese es Luis de la Fuente, una persona que, según nos deja ver, es ejemplar en todo. Por eso consigue tener el grupo que tiene, y, por eso, vamos a ganar el Mundial.