La visita del Papa ha dado mucho que hablar y seguirá haciéndolo, sobre todo por la facilidad con que sus palabras pueden ser manipuladas. En España ha abordado diversos asuntos, entre ellos la inmigración, mostrándose claramente a favor de su acogida e integración. Resulta curioso que algunos partidos aplaudan al Papa cuando les conviene y olviden sus palabras cuando chocan con sus intereses. Bendicen el mensaje, pero practican la discriminación cuando creen que Dios no mira. En el Congreso también se nota la influencia de la visita. Los elogios que León XIV ha despertado en parte de la izquierda inquietan a algunos sectores de la derecha. “¿No os preocupa que toda la izquierda anticristiana esté alabando a este señor?”, preguntan. A este paso, el Gobierno acabará decidiendo quién entra en el cielo, suponiendo que exista. Ironizando, quizá Leire Díez ya se haya reunido con San Pedro para negociar las futuras normas de admisión. La guinda la puso Félix Bolaños al decir a una diputada del PP: “Nosotros acabaremos en el cielo y ustedes ardiendo en el infierno”. Escuchar los discursos de Feijóo durante toda la eternidad ya parece un castigo severo. Qué cosas.