Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Lo que el folio me hablaba

Queridos lectores, como lo prometido es deuda, hoy os dejo lo que aquel folio siguió contándome aquella tarde de junio. De repente y sin saber cómo empezó a deleitarme con sus bellas palabras, parecía que la rima se había despertado en su blancor, él quería comunicarse y dejar que su corazón pudiera expresar lo que sentía. Mi teclado fue recibiendo todo lo que al folio desvelaba poco a poco. Y así, fue surgiendo un bello poema, un canto para llegar lejos, muy lejos. Y con la voz que se esconde en la poesía me hablaba así: “Quisiera que mis pasos caminaran un sueño, esos de azules sones cuando la mañana recién amanecida ha bajado hasta la tierra y dormida entre los troncos de los viejos olivos ha dejado su luz entre los verdes ecos. Hoy quiero escribir al verano que vuela en las alas de un día de versos que rimando encuentran el camino que viaja hasta los sueños. ¿Cómo andar de puntillas sobre el papel sin que los pasos no borren las palabras? O deje que un pequeño rumor desaparezca para que el clamor de su acento no pueda desequilibrar el momento de azúcar. Hoy os quiero dejar un canto entre la espuma de un mar de sensaciones, donde la brisa se vuelve transparente y se puede percibir allí donde las olas danzan en calma. Ese azul que pinta de color el agua que sostiene melodías. Ese que quiere acariciar la arena sin prisas, dulcemente... El verano ha volcado su tarro de calor entre las horas que viajan sin detenerse. Su brillo se ha dormido en las aceras, el aire está soñando diferente. Sus celestes momentos pasan, mientras su manto se extiende sobre la tierra y deja que su figura columpie esas emociones que van tejiendo versos, que la madrugada declama en un jardín despierto. Hoy quiero dejar la melodía entre el blancor donde las letras pintan, quiero escribir cómo son mis sueños y cómo siento esos versos callados. Hoy mi canto al verano, que se viste de perfume a madreselva, a celindo, jazmín, lavanda, enredadera... Hoy quiero dejarme acariciar por las letras que componen este nuevo poema. Y el folio terminó dejando que su blanco se llenara de formas y los versos rimados pudieran en su níveo ser estrellas.