Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Lo de Ceuta

El final del verano se acerca sin sorpresas en las fechas. Los calores intensos empiezan a moderarse, y de incendios no hablo por si acaso tocan madera. Un verano que ha sido de todo menos normal. La ingente llegada del “turisteo” de alpargata no ha traído demasiada riqueza por los lugares donde me muevo, aunque supongo que habrá habido otros sitios donde el gasto haya sido mayor. En estos pueblos no es común ver a turistas ingleses, o de donde sean, gastando dinero a mansalva. Esa responsabilidad la suelen dejar en manos de turistas que no lo son. Gentes que aventuraron la vida en los “cataluñas” y “madriles” y vuelven a dejar huella de su progreso en la tierra de sus padres. Acción que les ennoblece menos de lo que debería a ojos de los que practicamos el sedentarismo propio de la tranquilidad serrana. Es verdad que, como todos los veranos, la actividad política ha bajado al ralentí, ya que los que viven de ella, políticos y tertulianos, también se han ido de vacaciones a playas ignotas en el pasado y archiconocidas aho-ra. Eso de irse de veraneo aunque aquí esté ardiendo Troya está muy bien inventado, pues traslada al ciudadano la serenidad y tranquilidad de que aquí no pasa nada, todo son inventadas. Imponer la normalidad a base de dejar las responsabilidades en la calle parece ser el plato de la casa. Deseando es-toy que vuelvan a palacio para ver su cara cuando les cuenten lo de Ceuta.