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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Lo convido a una ligaílla

Ea, DonMinistro ferroviario, que aquí me tiene usted un domingo más dispuesta a acodarnos en una barra y echar una parrafada, si usted me lo permite, a ver si le damos un empujoncillo a lo que nos ocupa, que es lo del AVE a Jaén. Eso suponiendo que tenga usted tiempo y cabeza para la cháchara en mitad de la tolvanera en la que anda usted pillado por meterse a padre tardío, con lo que de seguro que se le acabó lo de dormir a pierna suelta. Si, encima, no puede descuidar sus dentelladas verbales en el Twitter ese, o como se llame ahora, para que nadie piense que está usted perdiendo fuelle, la cosa pinta de color hormiga. Y encima van y le ponen actividades extraescolares como la de ayer; lo de fichar en el Comité Federal del partido para que quien tenga que verlo vea que usted no pierde ocasión de hacer méritos para estar donde está y para lo que haya que estar. Vaya, que entiendo que no esté usted para perder el tiempo con una impertérrita como una servidora, que tiene todo lo que le queda de vida, que ya va escaseando, para demandarle a usted o a quien se ponga a tiro lo que nos pertenece, aunque sea resollando como una locomotora vieja. No señor. Usted, cuando los suyos dicen de juntarse, allí que está el primero, porque ni se le pasa por la cabeza hacer rabona. (Otro día le explico lo que significa por aquí hacer rabona). Luego pasa lo que viene pasando desde que empezaron a cerrar estaciones por es-tas tierras: que a los de Jaén parece que no hay quien nos escuche, porque, sin estaciones de tren, se acabaron aquellas cantinas donde echar una ligaílla y una charla mientras arreglan y no arreglan las averías. Pensando estaba yo en lo de la última avería del tren sin cantina donde abrevar cuando se me ha ocurrido la idea, a ver si lo ablando y le ablando la hirsutez de los pelos de la lengua. ¡Lo convido a una ligaílla! A usted, DonMinistro ferroviario, o a quien se siente en su silla si usted la pierde por irse a Sevilla, a Valladolid o a hacer gárgaras con bicarbonato para aliviarse el dolor de esa garganta virtual suya a causa de sus profusiones tuiteras. Al primero que llegue a Jaén, con el AVE por puntal de posaderas ministeriales y con un “no-llegará” por montera, lo convido yo a una ligaílla, aunque en toda su puñetera vida haya escuchado qué es eso de la ligaílla. Y eso que en el Valladolid de sus entretelas tienen casi tanto afán tabernario como en Jaén. Pero lo que no tienen es una fábrica de cerveza inmemorial y en condiciones como la que tenemos aquí para echar esa ligaílla de la que le hablo.

Vale. Ya sé que a cervezas artesanales no hay quién les gane a los de Valladolid. Pero es que lo suyo no tiene mérito, teniendo como tienen a ras de suelo tantísima materia prima como la cebada, y contando como cuentan con una red ferroviaria que les acarrea en un pispas el lúpulo desde donde haga falta. Pero a ganas de bebérselas en el coche bar del AVE, mientras se llega y no se llega a Jaén..., ni “La-Loca-Juana” nos echa la pata por encima. Ya sabe usted de lo que hablo. O, a lo mejor, otros, no, así que lo cuento. Verá por qué estoy yo tan alborotada con lo de la cerveza. Según la noticia que me llega recién destilada, todavía hay gente con el suficiente talento para emplear sus dineros en Jaén ampliando aquel inmemorial negocio de Cerveza El Alcázar. Eran los tiempos del corazón en un puño con el me-quiere-no-me-quiere del primer amor frente a un “biscuter”. Los carrillos de Patatas Fritas Paco en el Paseo de la Estación, que se convirtió en eje de nuestra ciudad desde que en 1881 llegara a Jaén el primer tren. Los tiempos en que un Isabelo Vargas Fuentes, que remanecía de mi pueblo por más señas, le daba a la Cerveza El Alcázar su toque inconfundible e imperecedero, más propio de un nigromante cervecero que de un químico como era él.

Échele usted un vistazo a este enlace y comprenderá de qué tiempos le hablo. https://aetcm.es/wp-content/uploads/2025/05 /1965-007-IV-Asamblea-nacional-de-AETCM.pdf

Eran los tiempos... del tren.