Las noches se han vuelto luz

    12 oct 2022 / 16:40 H.
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    El otoño ha ataviado las tardes con su oscura mirada cenicienta, en el jardín las flores se han dormido, las rosas han desaparecido, los diferentes verdes de sus ramas vacías exornan el jardín con sus tonalidades. El Jabalcuz se duerme antes que la tarde extinga sus colores, azul es su perfil, igual que las montañas y cerros que siempre lo acompañan, sus siluetas besan el alto cielo, mientras Jaén se viste de un otoño distinto, diferente, de cálidas sonrisas son sus tardes y frescas melodías sus mañanas. Parece que el verano no quiere abandonarnos y sigue acompañando las horas de este octubre que pasea sus días, sus horas entre el gris y el azul de sus cielos templados. Hoy he vuelto a soñar con tu sonrisa, con el octubre tuyo jaenero de siempre, cuando la fresca lluvia sorprendía a la tarde que cantaba su lento susurrar, y dejaba sonar la melodía de notas, que entre gotas deshacían tu compás de ilusiones mojadas. En el cielo el gris se detenía, se cubrían de versos suaves los rincones, y rugía la voz de la tormenta, los cielos se pintaban con sus destellos blancos, como árboles secos de ramas extendidas, que aparecían de pronto y llenaban con sus luces el cielo jaenero. Después un gran ruido se dejaba sentir cuando en la noche estallaba estrepitosamente la tormenta. Eras, Jaén, un llanto de sonorosas voces que gritaban sobre tu cielo gris que parecía estallar con mil bengalas blancas. No olvidaré tus días cuando el otoño te traía su música de hojas y de notas transparentes, aquel octubre gris y ceniciento cuando la noche te cubría de versos límpidos y translúcidos, parecidos al cristal o al río cuando está sereno y parece un espejo donde el cielo se mira. Eran tus días distintos, el frío se dejaba calar en los rincones, despertaba la noche musitando el fresco de las horas que recorrían los oscuros espacios, donde el tiempo tendía con su sombra calles, plazas, senderos y caminos. Volví a la realidad y descubrí que un año más, en Jaén se despertó la fiesta, con sus aromas dulces del algodón de azúcar, de cocos, de turrones... volvió el animado sonido de las tómbolas, de las casetas y de las atracciones. Las tardes de oro y grana se han vestido. Las noches de Jaén se han vuelto luz en estos días festivos.

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