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martes, 16 julio 2019
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Ramón Porras

Las medidas de Vox

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No pretendo hablar de pactos ni de coyundas políticas. Tampoco de aquel personaje bíblico, Onan, que fue castigado por Dios por hacer “la marcha atrás”. Y ello aunque, sin ningún pudor, en las últimas semanas, algunos de nuestros líderes públicos muy significados hayan practicado una suerte de masturbación intelectual o de onanismo de las ideas para que las mismas no nos embaracen de convicciones, sino de oligofrenia. Es habitual que en la mejor narrativa exista la circunlocución, figura retórica que pretende darle al relato mayor fuerza expresiva. Pero en política resulta inaceptable el circunloquio como sinónimo de no decir lo que, en realidad, se está diciendo, esto es, hablar con ambages. Parece que contradigo mi pretensión al titular esta reflexión con las siglas de un partido político. Pero es que, en todo el arco de la derecha en España, nadie presenta un programa electoral tan directo en la involución, tan literalmente negacionista de derechos que creíamos adquiridos, tan insensible con los perdedores desaparecidos de aquella contienda fratricida, tan insolidario con gente desprotegida que no nos invade sino que reclama un mínimo de compasión, tan autor, en definitiva, de esa trágica matización de los intra y extra de la familia. Ello no hace mejor a la derecha que le acompaña, sino todo lo contrario, porque, al menos a este partido político, Vox, no se le puede atribuir el circunloquio, el enmascarar lo que pretende. Pero sí a quienes lo acogen. Por eso traigo a colación algunas de las medidas que figuran en el programa electoral del acogido, con destino no tanto a los votantes de esta formación política sino a los acogedores cuyos líderes, diariamente, insultan la inteligencia de los informados y desinformados.

Sobre autoestima: “Plan integral para el conocimiento y protección de la identidad nacional y de la aportación de España a la civilización y a la historia universal”.

Sobre nuestra historia más próxima: “Derogación inmediata de la Ley de memoria histórica”.

Sobre Europa: “Suspender el espacio Schengen hasta que exista la garantía Europea de que no lo utilizaran los criminales para huir de la justicia...”

Inmigración: “Cualquier inmigrante que haya entrado ilegalmente en España estará incapacitado de por vida al legalizar su situación y, por lo tanto, a recibir cualquier tipo de ayuda de la Administración”.

Sobre vida y familia: “Derogación de la Ley de Violencia de Género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro”.

Esta serie de puntos es tan solo una pequeña muestra de cien medidas para la “España Viva”. No se sabe si hasta la llegada de Vox lo que vivíamos, por tanto, era una España muerta. En todo caso, en orden a objetivar el penoso escenario político de hoy, a la izquierda también habrá que atribuirle otras objeciones, pero eso será cuando descubra su rostro ante la toma de decisiones que está compelida a adoptar. En semanas, lo veremos.