La reciente visita a España del Papa León XIV no ha dejado indiferente a los creyentes, e incluso a muchos de los que no tienen Fe, o simplemente no son practicantes de la religión católica, han aplaudido y valorado sus mensajes. A través de los distintos medios de comunicación hemos podido seguir sus gestos y sus palabras, de gran sencillez, cercanía, humildad y profundidad. Palabras y gestos que nos han motivado a “alzad la mirada”, que nos han invitado a abandonar la mediocridad, que nos han confirmado en la Fe para vivir una vida plena y feliz sin que falte la ayuda al más necesitado. Lejos de hacer un análisis de esta visita, lo que pretendo con esta colaboración es invitar a leer todos y cada unos de los textos que Robert Prevost nos ha regalado en cada una de las ciudades que ha visitado, en cada uno de los actos que ha participado, en cada una de las celebraciones religiosas que ha presidido. Lo mejor está por venir, estoy convencido que sus palabras no tienen desperdicio alguno, y ahora toca la lectura atenta y profunda de todo lo que nos ha querido transmitir; una lectura que nos lleve a interiorizar sus bellos mensajes cargados de humanidad y esperanza, para que sean grabados a fuego en el corazón. Sí, los creyentes estamos alegres, porque este viaje va a ser muy fructífero; frutos en la renovación de la fe, la solidaridad social y el diálogo institucional; frutos en el corazón de cada persona que se deje interpelar; frutos en cada comunidad que se deje guiar por tanta luz con la que nos ha iluminado León XIV. Sí, estamos alegres, porque en medio de tanta falta de humanidad, en medio de tanta desesperanza y rodeados de tanta superficialidad, llega el Papa y nos transmite un mensaje cargado de humanidad, esperanzador, lleno de ilusión y alejado de las condenas. Todo esto tiene un nombre, Jesús, el Hijo de Dios. La lectura de los textos del Papa nos ayudará a descubrir más los mensajes del Evangelio; a descubrir y vivir más intensamente un estilo de vida en el que nadie sobra y en el que todos tenemos mucho que aportar. Estamos alegres, esperanzados y motivados.