La villa vieja
Si paseas por la zona más antigua de Beas de Segura, no podrás imaginar lo qué se esconde tras los modestos edificios. Algunas de sus calles te llevarán ante un farallón escarpado en cuya cima conserva aún parte de las antiguas murallas. La roca característica de la zona es la toba, roca porosa que facilita la formación de cuevas y abrigos y que dan nombre a la calle Tobazos. Estos abrigos han estado habitados desde la prehistoria hasta prácticamente nuestros días. En el calcolítico, hace ya más de 4.500 años, estas cuevas estaban habitadas. Sus moradores cultivaban en los campos cercanos y guardaban sus cosechas en silos excavados en la roca, muy cerca de donde vivían, como hemos podido comprobar en las excavaciones realizadas en la Villavieja.
Más tarde, los almohades, en el siglo XII, construyeron un castillo rodeado de murallas en la parte alta del promontorio rocoso, incluyendo en su interior algunas de las cuevas. Aprovechando la facilidad para trabajar este tipo de roca, se excavaron varios túneles verticales, que servirán como vía de escape en caso de peligro. No obstante, tras la conquista castellana, este tipo de estructuras seguirían utilizándose dada su utilidad para el almacenamiento de utensilios y cosechas. La posibilidad de acceso a estas estructuras tan originales se puede considerar como un atractivo para ser visitado, junto con otros monumentos y Museos que tiene Beas de Segura.