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lunes, 15 julio 2019
19:44
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URGENTE
Imagen María José Lechuga Sutil
María José Lechuga Sutil

La vida entre costuras

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Hace poco tiempo emitieron en televisión la serie “Velvet”. Aunque de contenido netamente amoroso, lo cierto es que se desarrollaba en torno al mundo de la costura, de la moda... Igualmente saltó a la fama otra serie, “El tiempo entre costuras”, basada en el libro del mismo nombre, aunque realmente era una trama de espionaje. Hago mención a estas series porque me han hecho recordar con mucho cariño que yo crecí y viví también “entre costuras” ya que desde pequeña estuve rodeada de cremalleras, bobinas de hilos, jaboncillo, botones y telas diversas. Mi hermana mayor se formó y se graduó en el bello arte y oficio de Modista. Profesión que, parece ser, se está perdiendo. Nada tiene que ver la actual producción industrial o en serie que rige la industria de la moda a nivel mundial y que podemos observar mientras paseamos por cualquier centro comercial, con el patronaje, corte y confección a medida y de forma personalizada que realiza la Modista. Recuerdo en especial, cómo mi hermana utilizaba un lenguaje muy específico que seguramente solo se utilice en este gremio como, por ejemplo, “pasar desanchas”, “hilvanar” o “embastar”. Útiles como el papel para patrones, regla, lápiz, metro, tijeras, alfileres, dedal y máquina de coser, eran los instrumentos imprescindibles para realizar ese trabajo tan minucioso y perfectamente adaptado a cada cuerpo. Ahora, si acaso, recurrimos a la modista para retocar o arreglar lo que nos compramos en esos comercios y que procede de fábricas manufactureras que cosen sin descanso miles de prendas al día. El sistema de producción textil se localiza en países donde la mano de obra es significativamente más barata y con cuestionables condiciones laborales, y esta circunstancia es el principal impedimento para que la modista desarrolle su trabajo artesanal, ya que no puede competir con los bajos precios de la producción industrial. Sería bonito que la gente joven se animara a desarrollar su creatividad e imaginación mediante la costura, a su gusto, de su talla, más barato, creando su propia ropa y por tanto prendas únicas.