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martes, 23 julio 2019
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José Manuel Serrano

La noche en blanco

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La noche en blanco, al final, despejó el panorama. Era el dilema del prisionero, la teoría de juegos, pero aplicada a la puja política del momento. Esbozaba la teoría, a bote pronto, que dos personas pueden no llegar a cooperar incluso si esta posición va en contra del interés de ambas. En la puja por el Ayuntamiento, los jugadores aprendieron en una jornada frenética de viernes que cuando se repite mucho el escenario, los que participan entienden que la cooperación es una estrategia más favorable que la traición. Después de una puja interminable, la mañana sabatina despertaba a la ciudad con un pacto “in extremis” entre el PSOE y Cs. El escenario de máximos en la negociación de la fuerza de María Cantos no llevo al redil a un Javier Márquez que no aceptó “pulpo como animal de compañía” y dejó la vía de pacto con el PP cerrada. Era el momento de retomar la relación con un PSOE que también se había plantado. El “programa, programa” de Julio Anguita, argumentado por Millán, como mantra para atraerse un apoyo naranja que dudó hasta el último suspiro. (Apuntes para la web)

Aquí el artículo de la edición del sábado. “Apuntes para el diario”.

Era el dilema del prisionero, la teoría de juegos, pero aplicada a la puja política del momento. Lo que esboza, a bote pronto, es que dos personas pueden no llegar a cooperar incluso si esta posición va en contra del interés de ambas. Así las cosas y, salvo giro nocturno y con alevosía, PSOE y Ciudadanos no se entenderán para buscar un Gobierno del cambio o, al menos, el apoyo de investidura a la lista más votada. La posición maximalista de los naranjas tendrá que explicarse a lo largo de la legislatura y quedará por ver si el análisis táctico de la situación supone un punto de inflexión para la formación naranja o el toque de gracia en Jaén. De hacerse efectivo un acuerdo entre Ciudadanos y el PP, que ayer se esbozó, el mensaje de audio de Whatsapp del otrora líder vecinal Francisco Díaz convertiría al autor en pope político de primer orden. Un primer mandamiento que supone que los populares estaban dispuestos a casi todo por mantenerse en el poder. Javier Márquez sumó a su voto de silencio la necesidad de hacer oídos sordos todo por la causa pepera. El dichoso audio dejaba muy malparado a su equipo, ya que el montaraz cargo de Ciudadanos puso a los ochos concejales populares a la altura del betún democrático, detritus o abono político para pensar en un gran crecimiento naranja. “Con el PP la gestión sería nuestra”. El cuento de la lechera en versión zumosol, de momento, tiene leche. ¿Pero hasta dónde está dispuesto a llegar cada uno? Hasta donde haga falta y si es necesario acudir en romería a la nueva sede naranja se hace: “Jaén primero”.

A los socialistas de Julio Millán les dejó con el pie cambiado la vía del cálculo electoral de Ciudadanos de gobernar con un PP en franca retirada. Las tácticas dilatorias de la negociación tenían patrón común con Granada, remolonear hasta cobrar una pieza cuanto de mayor calibre, mejor.

María Cantos, ataviada con el traje de pastira, rindió tributo a la Virgen de la Capilla, patrona y alcaldesa de la ciudad de Jaén... y quizá aún con los bordados puestos, recibiría la petición de convertirse en alcaldesa durante dos años y otros dos para quien heredara el trono popular. Difícil tesitura cuando te ofrecen el oro y el moro, con perdón. Borrachera de poder. Puede que con la oferta en la mano —como en el mercado abierto de fichajes futboleros— le filtrara la petición a la bancada socialista. El dichoso regateo “regenerador”. Todo con el recato y la mesura de la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio.

Como nada es fruto de la casualidad, mientras tanto, dentro de Vox se alza una corriente que pide a Santiago Abascal —el hombre que susurraba a los caballos— el relevo de la candidata a la Alcaldía, Salud Anguita. Observan que el pasado siempre vuelve y que así no son plato de buen gusto para poder llegar a acuerdos con el resto. Mezclar como aceite y agua.

Ante las escaramuzas, el PSOE movió pieza ayer para decir, con puño firme, que por allí se va a Madrid, en relación a la petición naranja de gobernar dos años merced a sus cuatro concejales. Y dejaban la puerta abierta para “El día después”, aunque el portazo pudiera ser cuestión de horas. Dado por bueno el silencio popular (emoticono mono cara, ojos y nariz tapada) sobre la soflama naranja del Whatsapp, Márquez acariciaba el gatito, y se sorprendía de cómo, con la ley del mínimo esfuerzo, se podía hacer con la Alcaldía, aunque luego se traspase.

Los expertos en teoría de juegos dicen que cuando se repite mucho el escenario, los que participan aprenden que la cooperación es una estrategia más favorable que la traición. Pero no hay teoría válida con las cosas de comer o, incluso, la propia política. A falta de todas las sorpresas que depare la jornada de hoy y con la premisa de que este texto se puede descomponer en contacto con la realidad política, traigamos a Santiago Auserón y pongamos música a la fotografía de Agustín Muñoz, sobre amores imposibles o no correspondidos y grandilocuentes declaraciones de intenciones: “Y si te vuelvo a ver pintar corazón de tiza en la pared...”. Ay pastira.