La jaula de grillos

    29 nov 2022 / 16:48 H.
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    Cri, cri, cri, es la onomatopeya del grillo, ese ruido continuado que nos adormece en las noches tórridas de la caldera del verano. Voy a escribir sobre la jaula de grillos, versus Senado y Congreso, ahora convertidos en insultos, y tú más que yo. Si consideramos que nuestros parlamentarios son los padres de España, no está bien que nuestros susodichos se despellejen o se zurriaguen con el látigo de las palabras soeces, hirientes más otros adjetivos descalificativos, propios de gañanes que no aprendieron a leer, porque eran yunteros uncidos al arado durante larguísimas horas de curro, y por lo tanto no pudieron ir a la escuela a instruirse, que no destruirse con el trabajo duro como un mulo de carga. Días pasados, nuestros congresistas se despacharon a gusto, profiriendo un lenguaje nada apropiado a la ética y estética rayanas en lo absurdo y la incoherencia, que no dan ejemplo a una sociedad demasiado cabreada, pues ya es un cabreo no terminar el mes, y cuya cesta de la compra está más vacía que el ojo de un tuerto. Señores parlamentarios, echar mano de la tila o el ansiolítico. Moderar el lenguaje es justo y necesario, para bien de los ciudadanos que quieren convivir sin sobresaltos ni furias desatadas como caballos sin freno.

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