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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

La gente de hoy en día

Hay frases que las usamos continuamente y la fuerza de la costumbre hace que no nos planteemos cuál es su verdadero alcance. En “la gente de hoy en día” hacemos algo totalmente injusto: generalizar. Es como si la sociedad fuera un cajón de sastre donde todo cabe. Pero sólo las personas que se dejan llevar por la inercia tienen una actitud pasiva. Su falta de interés por progresar es evidente, y son las que primero buscan justificar su comportamiento con que “hoy en día” las cosas están muy difíciles. ¿No será que estemos buscando cualquier pretexto que nos sirva de apoyo y afiance nuestra comodidad? Es que lo mismo están de complicadas para los que progresan. ¿No será que nos falta trabajo, espíritu de sacrificio, afán de superación y progreso, amor propio y una sana ambición? Admiramos y hacemos nuestros ídolos a quienes encarnan estas virtudes, sin pararnos a pensar que, en muchos casos, son personas que proceden de familias humildes, sencillas, trabajadoras y que todo se lo deben a ellas y a su sacrificio personal. Es que no hay fuerza motriz más poderosa que la fuerza de voluntad. No busquemos pretextos y desde las familias inculquemos el afán de conseguir buenas metas. Es fundamental.