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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

La EBAU, a debate

Cada año, tras la EBAU o antigua Selectividad, se repite el mismo ritual: alivio para unos, frustración para otros y una pregunta que nunca desaparece. ¿Es realmente justo que una prueba de pocos días condicione el acceso a una carrera universitaria? Las pruebas de selección, ya sea para un puesto de trabajo, para una especialidad médica o para una carrera universitaria, rara vez son bien recibidas entre quienes deben superarlas. Sin embargo, cuando las plazas son limitadas, alguna forma de selección parece inevitable. La cuestión no es si seleccionar o no, sino cómo hacerlo. Los defensores de la EBAU sostienen que ofrece un criterio común para todos los estudiantes. Sus críticos responden que una persona es mucho más que el resultado de varios exámenes realizados bajo presión y que el esfuerzo mantenido durante años debería tener mayor peso. A ello se añaden otros factores: academias privadas, diferencias sociales, inflación de notas o el estrés que acompaña a estas pruebas. ¿Miden realmente talento y capacidad o simplemente la habilidad para superar un examen? La polémica sigue abierta. Quizá la verdadera discusión no sea la Selectividad en sí, sino qué entendemos por mérito y cómo queremos reconocerlo.