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La Catedral de Jaén

El paso de La Vuelta a España por la provincia de Jaén ha sido todo un disfrute para los que hemos podido congregarnos a lo largo de todo el trayecto, desde la salida desde el Bulevar en Jaén hasta la cima de La Pandera. Uno de los lugares en los que más se pudo disfrutar fue en la plaza de Santa María de nuestra capital, y no solo para los que allí estábamos presentes, sino para todo los espectadores que, a través de la televisión, pudieron contemplar preciosas imágenes de una de las grandes joyas del Renacimiento español, así como del castillo de Santa Catalina, sin olvidar nuestro mar de olivos. “Los cámaras” que cubrían la prueba, al llegar frente a la Catedral, unos giraban el objetivo para retransmitir su espectacular belleza; otros no dudaban en detenerse, fotografiar su impresionante fachada y después continuar con su trabajo. Todos querían inmortalizar el paso por un lugar que “queda grabado en la retina”. Disfruté tanto del paso de los ciclistas como de contemplar a quienes se dejaban seducir por nuestra maravillosa Catedral. Así lo he compartido con un compañero de trabajo que hace poco viajó a Valladolid y allí se encontró y compró un ejemplar de “Muy historia” dedicado íntegramente al “bello relicario para el rostro de Cristo”, como se lee en su portada. Y es que la Catedral de Jaén no deja indiferente a nadie. Más que un monumento, es un lugar donde se encuentran arte, historia y fe. Su fachada, obra maestra del arquitecto Andrés de Vandelvira, llena de esculturas y detalles; sus majestuosas bóvedas y columnas del interior, en armonía, amplitud y elevación; el presbiterio y el altar mayor, que centran nuestra mirada y nos recuerdan que el templo nació para celebrar la fe; la Sacristía, gran obra del Renacimiento español; el coro y sus detalles artísticos; sus distintas capillas con su elementos artísticos y religiosos; el Santo Rostro, la reliquia que tradicionalmente se venera en ella, uno de los principales centros de devoción de Jaén. Y es que “la catedral de Jaén es belleza que se contempla, historia que se descubre y fe que se celebra”.