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sábado, 24 agosto 2019
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Juan Espejo González

Justicia y bien, la vida de Reyes

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  • UN SEÑOR DE LEY. Reyes Ansino Peña, en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Jaén, recibiendo una se sus innumerables condecoraciones. Tras él, Luis García-Valdecasas. Corría el año 1996.
    UN SEÑOR DE LEY. Reyes Ansino Peña, en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Jaén, recibiendo una se sus innumerables condecoraciones. Tras él, Luis García-Valdecasas. Corría el año 1996.

Reyes Ansino Peña es un señor de la Justicia, un fiel caballero de la ley, al que sería justo y necesario colocar en un pedestal, merced a dos considerandos principales, de un lado que la maquinaria administrativa haya funcionado eficiente en Jaén durante las últimas décadas y de otro, su aportación a la buena convivencia ciudadana por su sabia mano izquierda. Les hablo del secretario general más longevo que haya existido jamás en España y, por lo tanto, tengamos un considerable respeto a este señor que ahora, ya en el júbilo de los papeles con membrete del Estado y la Ley, dedica todo su tiempo a sus nietos y a sus olivos en su Fuensanta querida y amada, como su Loli del alma. Se jubiló Reyes el año pasado, con 43 años, 7 meses y 12 días y a los 72 años de edad, que eso es apurar y dedicar años al servicio ciudadano, eso no es pose ni palabrería, mismamente cuando ya no podía apurar más trabajando. Así es este buen funcionario y mejor persona, que no pierde la virtud de la mesura y el equilibrio ni defendiendo a su Barça (bueno quizá aquí un poco, pero poquillo solo) porque él es de los que cree en Dios y en Guardiola, en el Papa Francisco y en los amigos. Sin esquinas y sin requiebros, leal y honesto, tenerle cerca siempre es un orgullo, un lujo de los pocos que quedan hoy día donde la locura por los selfis y las redes sociales dejan las relaciones humanas a los pies de los caballos si mandamos cientos de mensajes y somos incapaces de llamar a alguien y decir un simple hola... Pero esas son otras historias de modernidad, que él combate con cercanía y debate. Una buena tertulia con él enriquece tanto como hidrata y alimenta una rica cerveza con su tapa, a las que Reyes nunca rehuye, igual que a la confrontación y la convivencia de ideas en esta España tan dada a los extremismos que este fuensanteño por los cuatro costados detesta. Ahora descansa, sin expedientes judiciales que llevarse a la mano y dormirá fresquito y a pierna suelta en la Sierra Sur, pero podría decirse que él ha dormido siempre con la conciencia tranquila y a las pruebas, señoría, podemos remitirnos... ¡Qué cosa más grande para la vida de alguien!