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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Justicia comendador

Justicia lenta no es Justicia. Es una verdad de Perogrullo la rebata quien la rebata —en general quienes se benefician de tal lentitud—. El farragoso procedimiento tal vez busca más que la aplicación de las leyes el desistimiento de la parte más afectada por cansancio. Y el olvido. Comunicados, instancias, apelaciones, notificaciones, decretos, autos o sentencias que no se emiten, con sus exigencias de recepción fehaciente, plazos, lentitud burocrática y fórmulas arcaicas llenan los juzgados de papeleo en su mayor parte inútil y sobrante. Los que lo saben abusan. El ciudadano puede pensar que todo es mero formulismo tendente a mantener y justificar la estructura de la que comen muchos. No consideran la Justicia como ejercicio igual para todos —no tiene la necesaria independencia o se deja mediatizar— y además admite excepciones. Necesita una puesta a punto, tanto el sistema como sus procedimientos. Esto es evidente para cualquiera pero no para los miembros de la judicatura —o gran parte de ellos— porque si así se entendiese ya habrían obrado en consecuencia. En el Consejo del Poder Judicial, directamente, se retratan.