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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Jamugas y japuanas

No es por atosigarle. Dios me libre, DonMinistro Ferroviario. Pero quisiera yo preguntarle algo. A ver: ¿cómo anda usted de vocabulario jaenero? Lo pregunto por si algo de lo que vengo porfiándole desde hace meses sobre el AVE a Jaén se le escapa, y puedo yo aclarárselo, para que no se diga que lo suyo es desatención a nuestras carencias seculares, sino incomprensión de nuestra manera de hablar. Ya de paso aprovecho la coyuntura de escribir en un periódico como este para promocionar mi “EXPRESIONARIO”, esa trabajera en la que una servidora se ocupa desde hace más de veinte años sin acabar rematarlo, lo que viene a ser lo mismo de enojoso que los veinte años de espera de los jaeneros a que nos visite el AVE. No vaya a pensarse usted que pierdo el hilo de lo que estaba diciéndole si doy un rodeo para mentarle que, para los que ya tenemos los alientos en retirada, lo de ir de Jaén a Madrid y viceversa viene a ser como subir al Cerro de la Cabeza. Dicen que los años todo lo mejoran, pero, en esto del AVE, los de mi tierra vamos de mal en peor. Antes, por lo menos, teníamos aquellos trenes que pasaban por la estación de Linares/ Baeza camino de Almería. Pero, ahora...

La edad no perdona, ¿sabe usted? Y estoy ya en una edad en la que lo de guiar mi coche para alargarme hasta mi tierra se me pone muy cuesta arriba, y lo de subirme a un transporte público al uso se convierte en cansino. Casi tanto como lo de pensar en unirme a la reata de los que suben al Cerro de la Cabeza como si hacer semejante camino no fuera un suplicio, aunque con final feliz.

¿Qué? ¿Ve usted cómo, según le comentaba, aunque lo parezca no perdía el hilo? A lo que iba: que nuestra gente, de la que tanto hablan sin saber esos mitineros de paso, que prometen a bocanadas para luego negarnos el pan y la sal, lo que hace es sacar de donde no hay y suplir faltas ajenas con talento propio. Viene esto a cuento de lo ya dicho: que lo de ir de Jaén a Madrid y viceversa para los que ya tenemos los alientos en retirada viene a ser como subir al Cerro de la Cabeza. Si a eso le añadimos lo de que los años no perdonan, y que no todo el personal tiene coche (ni oficial ni del otro) para subir a las cumbres, estará usted conmigo en que hay trayectos que se vuelven inaccesibles para esta EdadProhibida en la que vamos entrando (incluido usted). Lo que pasa es que mi gente no se amilana. En cuántico ven que UnAlguien tiene apuros, uterinos o prostáticos, para aguantar con decoro una travesía trabajosa, van y se inventan algo que alivie el trance del no-poder.

¿Recuerda de cómo iniciaba esta sátira? Le inquiría que cómo andaba usted en lo del glosario jaenero. A lo que quería llegar era a indagar si conocía usted la palabra JAMUGA. ¿La conoce?

Mire lo que dice el diccionario de la RAE:

f. Silla de tijera, con patas curvas y correones para apoyar espalda y brazos, que se coloca sobre el aparejo de las caballerías para montar cómodamente a mujeriegas.

¿Qué? ¿Qué le parece lo de “mujeriegas”? No seré yo quien ahonde en dichos que a las mujeres nos escuecen, pero entenderá que una servidora precisara ponerle distinto titulillo a semejante palabro, que reza así en mi EXPRESIONARIO:

JAMUGA:

1. Angarillas o andas donde acarrear a donde fuera lo divino y lo humano.

2. Ingenio a modo de silleta de tijera con atarres que se acondicionaba encima de las albardas de las caballerías para montura, acomodo y transporte de mujeres que no apetecían de despatarrarse o de hombres que no podían hacerlo.

Por cierto que la siguiente palabra en ese EXPRESIONARIO del que le hablo está como sigue:

JAPUANA: tunda o somanta de palos que se les da a quienes se ladean de lo que debieran hacer.

Lo que a ti te está fartando con tanta monserga sobre lo que vas a hacer sin hacerlo es una buena japuana pa que tengas por qué llorar de verdad.

No se lo tome usted a alusión personal. Pero en Jaén ni estamos ya para ir en jamuga ni renunciamos a darle una japuana en condiciones a quien siga negándonos el transporte en AVE. Así que...