No está bonito que el alcalde de Sevilla, para defender la necesidad de una tasa turística en su ciudad, refiera que Jaén no la necesita. Salvo que su intención fuese crear polémica y conseguir que desde Jaén hiciéramos de altavoz de sus reivindicaciones sin importarle la ofensa. En ese caso, la ocurrencia ha cumplido sobradamente sus expectativas.
Efectivamente Sevilla recibe un volumen de turista muy elevado que podría justificar un importante volumen de gastos en servicios municipales como seguridad, limpieza, agua y demás. Concretamente recibe más de tres millones de viajeros al año, y la ciudad de Jaén poco más de ciento veinte mil. Pero no podemos medir la intensidad de un sector en términos absolutos, sino que para hacer una comparación, es necesario hacerlo en términos relativos, es decir, por número de habitantes. Según datos del INE, en Sevilla la ratio de viajero por habitante se sitúa en 4,4, mientras que en Cazorla con 6.930 habitantes y 48.632 viajeros se eleva a 7,0, o en La Iruela, con apenas dos mil habitantes recibe 35.036 viajeros en 2025, lo que presenta una ratio de 19,3, cuatro veces más elevada que Sevilla. Si incorporamos el dato de pernoctaciones por habitante Baeza se sitúa en 5,2, Sevilla en 9,00, Cazorla en 15,6 y La Iruela nada menos que 50,3. Dicho de otra manera, Cazorla soporta una intensidad turística por habitante superior a Sevilla y La Iruela la multiplica por más de cinco.
El sector turístico de la provincia de Jaén presenta datos interesantes que consolidan esta tierra como un destino de oportunidades. En 2025 nuestros alojamientos recibieron 752.425 viajeros y registraron 1.464.972 pernoctaciones. Además, a diferencia de otros destinos, sufrimos una menor estacionalidad, pues los visitantes se distribuyen de forma más homogénea durante todo el año.
En 2025 el número de viajeros alojados en establecimientos hoteleros creció en Jaén un 0,97%, por encima de otras provincias de interior como Córdoba (0,66%), Granada (0,33%) o Cuenca (-0,75%), y también de Sevilla (-2,39%). No todo son buenas noticias: los alojamientos extrahoteleros —campings, casas rurales y apartamentos— bajaron de 432.683 pernoctaciones en 2024 a 398.501 en 2025.
Y quizá el dato más importante no sea cuántos vienen, sino cómo se marchan. El índice sintético de percepción turística, que mide la valoración otorgada por el visitante, concede a Jaén un sobresaliente alto: 9,42 sobre 10, por encima de la media andaluza. Algo estaremos haciendo bien cuando quien consigue llegar hasta aquí se marcha encantado.
Jaén sorprende gratamente porque ofrece un destino diferente, basado en la cultura, la gastronomía y el medio ambiente. Esa debe seguir siendo nuestra estrategia: una marca propia de turismo de naturaleza y patrimonio, alejada de la masificación y rentable en términos económicos, sociales y medioambientales. Y todo ello pese a las enormes dificultades que tienen nuestros visitantes para llegar, sin aeropuerto ni AVE, en comparación con otros destinos que no diré.