Salir a pasear por Jaén se ha convertido en toda una aventura. Ya no hace falta comprar entradas para un parque temático, basta con abrir la puerta de casa. Cada día nos espera una atracción nueva: obras, zanjas, aceras levantadas, calles cortadas y cambios de circulación que ponen a prueba nuestra memoria y nuestros reflejos. El recorrido incluye juegos de habilidad, como esquivar vallas, saltar obstáculos o descubrir por dónde se puede pasar hoy. Y si te atreves a coger el coche, comienza la prueba de orientación: sentidos cambiados, desvíos inesperados y calles que ayer conocías y hoy parecen territorio desconocido. Por si fuera poco, tenemos una nueva atracción estrella: el tranvía, que promete cambiar nuestra movilidad y que ya nos está enseñando que circular por Jaén puede ser una experiencia de riesgo para la paciencia. Modernizar la ciudad es necesario, nadie lo discute. Pero cabe preguntarse si Jaén está preparada para tantas obras, tantos cambios y tantas molestias al mismo tiempo. Porque detrás de cada valla hay vecinos, comerciantes, mayores y personas que necesitan llegar a algún sitio sin participar en una yincana urbana. Eso sí, cuando todo termine, quizá tengamos una ciudad mejor. Mientras tanto, paciencia, jiennenses... ¡y que nadie olvide el mapa!