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Jaén de feria

Se cierra en Jaén el circuito de ferias de España. La ciudad abre sus puertas a los visitantes con un ambiente festivo y una climatología excepcional. Un paréntesis de cordialidad en tiempos de tensión provocada por quienes juegan a polarizar nuestra sociedad. La vivienda es un problema nacional que no termina de solucionarse. La mesa de lo público se sostiene sobre dos patas fundamentales, educación y sanidad, que soportan una gran tabla: las pensiones. Estos tres capítulos suponen más del 50% del gasto público. El resto se reparte entre otros fines y los intereses de la deuda. Si queremos consolidar el Estado del Bienestar, no podemos permitir que nuestra sociedad cojee por faltarle la pata de la vivienda.

Sabemos que el problema del precio lo genera el exceso de demanda y la escasez de oferta. Nuestra cultura nos lleva a invertir los excedentes en inmuebles, sumando inversores a quienes necesitan un hogar. Esta preferencia por el ladrillo provoca asimetrías en un derecho fundamental. La inversión en una vivienda se inicia con una rentabilidad negativa del 10% por los gastos e impuestos. Además, las segundas viviendas no alquiladas pueden generar una imputación de rentas en el IRPF sin haber producido ingresos. Añadamos tasas, tributos locales, gastos de mantenimiento y problemas de gestión. A pesar de todo, numerosos inversores siguen calentando el mercado en las fases expansivas de la economía. En cambio, la inversión en valores empresariales no soporta esos costes de adquisición y las ganancias tributan al realizarse. Sin embargo, pocos apuestan por estos activos. El resultado: vivienda inaccesible y tejido empresarial estancado.

Hay que buscar soluciones. Incentivar a inquilinos o a propietarios no termina por abaratar el precio, e incluso aumenta la demanda por ese atractivo. Más gasolina al fuego. La vivienda tiene dos componentes, la construcción y el suelo. La primera es la que es, pero el suelo es lo que provoca la especulación y las tensiones en precios. Las políticas públicas han de fomentar una mayor oferta de suelo, reducir los costes y la burocracia. Es complejo que pequeños entes locales puedan solucionar un problema nacional. Por otra parte habría que promocionar más las viviendas de protección oficial o fomentar el cooperativismo de viviendas, que ahora vive sus mejores momentos en Europa.

A nivel estratégico es necesario trabajar en la descentralización de la economía. Muchos de los que nos visitan estos días comprobarán que en Jaén se vive muy bien y se sorprenderán al saber que el precio medio de la vivienda en nuestra provincia es de 90.000 euros. Si la vivienda es inaccesible para trabajar en una gran ciudad, traigamos el trabajo a los territorios asequibles.

Nuestra feria se ilumina gracias a una multitud de pequeños farolillos. Si pretendemos concentrar toda la iluminación en una zona con un gran foco y este se funde, nos quedamos a oscuras, sin ocio y en la calle.