Hoy vuelvo a ti con la mirada puesta en esa altura tuya que te guarda. Vengo con un compás sereno de murmullos y sueños. Mi mochila repleta de ilusiones, de ganas de crecer, y de recuerdos... Hoy vuelvo a ti con la esperanza estampada en mis latidos. Con la aurora naciente... con las primeras luces, vuelvo a soñar en tu jardín dejando que la notas deshagan el camino. Vuelvo tras largos años a realizar mi sueño, conseguí llegar a ti después de acariciar el agua salada de su río, allí donde se hace más ancho y flotan sobre él grandes embarcaciones de colores brillantes. Donde los eucaliptos emergen con sus sombras siempre quietos, emanando su aroma, coloreando con su verde tono el cauce azul que sueña con la luna. Hoy vuelvo a ti a tu campiña verde de olivares, al monte de la cruz, que permanece enhiesta, incólume sintiendo al viento cuando vuela a su lado. Me parece mentira que hoy pueda formar parte de ti. Y siento que podré seguir soñando en medio de tu luz, dejándome atrapar por tus sentidos, por tus altas pendientes inclinadas, por las viejas piedras de tu muralla, por tu arco escondido donde hay guardado un suspiro, un llanto y un lamento por Aquel que un buen día quiso quedarse entre tus habitantes bendiciendo y protegiendo a la muy noble y muy leal ciudad... la que habita en medio de un olivar inmenso, la que reza en una capilla hecha de bendiciones, que una noche acarició a sus habitantes trayendo la esperanza en una procesión aquel junio lejano. Hoy cuando el verano ya declina sus notas, el calor ha menguado su fuerza, y las horas se acortan en la sombra, los días caminan buscando un equilibrio en el calendario, como si quisieran regular luces y oscuridades, umbrías y resplandores. Se percibe en tus calles que agosto debilita el verano, ya no quema el asfalto las huellas que te pintan. Hoy siento que me miras y en la mirada altiva de tu monte veo cómo tu sonrisa se deshace y un nuevo atardecer brilla entre tus olivos centenarios, esos que cuentan historias a la luna cuando en las noches de cielos estrellados hablan de ti. De tus misterios ocultos, de la voz que en ti habita. Hoy vuelvo a ti... al verde que te pinta cada día.